El líder se hace, no se improvisa

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Con satisfacción recibimos los colombianos que el economista Alejandro Gaviria, ministro de Salud, se recuperó de la terrible enfermedad del cáncer, gracias a la ciencia y no a Dios, pues el ministro es un ateo declarado. En las diferentes entrevistas concedidas a los medios de comunicación, sus declaraciones han girado en torno a la forma como superó la mortal enfermedad, causante de miles de muertes, por falta de atención médica.

En otros segmentos de sus entrevistas señala la razón que lo condujo a declararse ateo, pensamiento religioso que se respeta, por la libertad de culto que impera en el país del Sagrado Corazón. Lo más triste de las entrevistas fue ignorar la grave situación que padecen miles de compatriotas con su misma patología sin poder superarlo, por falta de una atención oportuna como a él se le brindó. Con seguridad el señor ministro acudió a las IPS, y tuvo la oportunidad de observar la grave situación. En otro episodio de entrevistas a funcionarios públicos y personalidades al más alto nivel, encontramos una triste noticia de Iván Cepeda, quien padece la misma enfermedad. El senador del Polo Democrático Alternativo, en su primera visita a la IPS, observó que no es justo la existencia de pacientes de primera y segunda categoría, y aquellos que por falta de atención médica fallecen por el desorden administrativo de las EPS. Los enfermos de cáncer deben esperar meses para que los especialistas los atiendan y exigió que fuera tratado como un colombiano más. Manifestó que presentará en la próxima legislación del Congreso reformas estructurales a la Ley 100, cuya iniciativa fue del expresidente Uribe en su época de legislador. Bajo estas premisas se forjan los líderes quienes con una actitud solidaria, conquistan espacios sociales para conducir a la comunidad por el sendero de la cohesión comunitaria y actuar donde se presentan los vacíos de los gobiernos para superarla. El líder que se forma con inteligencia y cualidades afectivas asume el rol con pasión y entrega como es común en los miembros formados por el Polo Democrático.

Un líder formado en las filas del Polo será el próximo presidente de los colombianos: Gustavo Petro Urrego y con epítetos degradantes es calificado por la derecha como el continuador de la política Castro Chavista, que dividió el país, y violará las normas que rigen la propiedad privada. ¿Será que la oposición acude a la calumnia y mentira para atacar al doctor Petro por temor de encarcelarlo, como sucedió con exministros, exsenadores y directivos de la administración de Uribe?. El máximo jerarca de la iglesia católica monseñor Rubén Salazar criticó la posición de ciertos sectores políticos de atreverse a asegurar la modificación del sistema democrático a un modelo comunista. Los colombianos percibimos que el doctor Petro dividió el país en su época de senador en buenos y malos, los primeros corresponden a la mayoría de colombianos que transitan por las calles de la ciudad y los malos a los funcionarios presos por corruptos. La otra infamia apunta al irrespeto de la propiedad privada y expropiar los grandes latifundios de los terratenientes y baldíos que hurtaron a la nación sin ningún control y en contubernio con los gobiernos de turno.

No es justo que gamonales mantengan ociosas grandes extensiones de tierra sin producir, Petro propone que el Estado las adquiera a precios justos lo que significa su valor catastral según lo establece el Agustín Codazzi. La pregunta que surge entre los colombianos es cuál es la razón de tanta mentira, ¿será que tienen temor de despojarlo de sus máscaras protegidos por la impunidad galopante que ha gobernado el país durante décadas? Es posible.

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