El discurso del miedo

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El discurso del miedo ha sido el elemento de dominación que ha utilizado la casta política en Colombia para mantenerse en poder, este discurso imaginario y pensado por parte de la casta política de Colombia ha subyugado a la mayoría de la población para hacerles creer que el otro, aquel que piensa diferente, que considera el cambio de mentalidad y político para mejorar nuestras condiciones de vida, es el que tiene la culpa de que la sociedad colombiana esté viviendo este estado de marginalidad, de discriminación, de matanza, de depravación, de corrupción perversa más descarada de todos los tiempos. Tal discurso es tan descarado que el solo eco de pronunciarlo muestra la sinrazón de quien lo emite, de su mala intención, de lo que esconde para así hacerle creer a la mayoría ignorante que tienen la solución. Este discurso del miedo solamente  ha servido para preservar las vidas y los bienes de quienes detentan el poder y quieren perpetuarlo para que sus hijos lo hereden porque es bueno solo para sus familias. Es claro que al hacer creer a través del discurso que el enemigo imaginario es el otro, que existe un enemigo oculto y hay que atacarlo, entonces hay razones suficientes para manifestarlo y declararlo y hacer que exista porque de lo contrario no hay manera de sustentar ese discurso, y si no hay manera de sustentarlo entonces se acaba la hegemonía, la casta, la seguridad para ellos y el buen vivir o el vivir seguros a costillas del otro. Si desaparece el discurso del miedo que ha sido construido para dividir a la sociedad civil, entonces llegaría la tranquilidad y con tranquilidad y paz no es posible una sociedad democrática como Colombia porque el miedo es el instrumento de dominación creado por una élite que necesita de su discurso para poder someter, crear, vigilar y castigar. Pero no se dan cuenta que la sociedad sin miedo es la posibilidad más próxima de una sociedad verdaderamente democrática porque va a pensar mejor, a decidir y a escoger mejor a aquellos que direccionarán mejor los destinos de un país como Colombia. Pero a la casta no le gusta esto porque entonces de dónde van a sacar los recursos para sus vidas palaciegas y de fantasía a que están acostumbrados si no es a través del discurso del miedo.

Ese fantasma del miedo es la propia incapacidad de una elite que no ha podido gobernar con dignidad y justica a un país como Colombia porque todo lo corrompe, lo manipula y lo tergiversa a su acomodo. El discurso del miedo ha permitido que una casta política hereditaria haya podido gobernar sobre la mayoría de la población de la que ha excluido de las decisiones fundamentales y del reparto equitativo de las riquezas. Esa misma casta política por su propia incapacidad, corrupción y derroche de recursos es la que descaradamente utiliza los medios de comunicación de los cuales son dueños para expresar la sinrazón del miedo porque el miedo produce la desconfianza al cambio y la violencia y ve como amenaza al otro, al que busca la justica, la igualdad y la libertad. En Colombia la “democracia es igual para todos o todos somos iguales y el voto vale lo mismo para todos”, pero en la práctica no es así sobretodo porque Colombia es el país más desigual en la distribución de las riquezas de Latinoamérica. La élite, la casta política o sociedad política (que es el uno por ciento de la población colombiana y dueño del cincuenta por ciento de las riquezas de Colombia),  es la clase que financia las campañas políticas de tal o cual presidente, de tal manera que el voto de la élite es muy importante porque es la clase que aporta el dinero para las campañas políticas y a la cual se le debe plata y favores; el voto de la sociedad civil corresponde a un simple voto, a conciencia o no, es un simple voto. Con la plata que da la élite para la campaña  presidencial comienza la inversión del candidato en la sociedad civil, es decir, utilizando o comprando a los medios de comunicación o a intermediarios para la emisión de discursos de miedo sobre el terrorismo o de discursos falsos sobre mejoramiento del salario mínimo, más trabajo, más justicia laborar, social, menos impuestos, más inversión en la educación,  etc. Entonces los candidatos obtienen los votos de la sociedad civil ya sea comprados o no, pero lo importante es que todo esto es gracias a los millones de pesos prestados por la elite al candidato. Cuando éste es elegido presidente tiene una deuda con la élite, y quién es la élite?  Son los dueños de Colombia (los Lleras, los López, los Pastrana, los Santos, los Uribe) y los dueños de las multinacionales porque terminan legislando para ellos. Entonces una vez el candidato es elegido comienzan los agradecimientos pero para los que le prestaron la plata porque tiene una deuda que pagar ya sea con intereses o con favores, y no para la sociedad civil que lo único que le dio o le vendió  fue el voto. Por eso los congresistas, senadores y presidentes terminan legislando para la élite, o sino porqué medidas tomadas por el ex presidente Uribe como quitar las horas extras y los festivos; fueron medidas para ayudar a la sociedad civil o a la élite? O cómo se explica por qué el presidente santos sube más los impuesto a la sociedad civil y sube el salario de los senadores?  Señores para pagar favores. Por eso los colombianos que se la pasan discutiendo que el uno que el otro, ¡hombe! no discutan tanto ni se dejen confundir por culpa de la casta porque todos ellos buscan el interés propio y eso ha sido el proceso histórico discursivo en Colombia. Y cuando alguien serio quiere de verdad el bienestar de la sociedad civil, entonces no le conviene a la élite y lo persiguen o lo tildan de terrorista, socialista, comunista, desintegrador de la familia o castro-chavista, es decir, el discurso de deslegitimación social y político.

Ese mismo discurso del miedo ha sido utilizado para comparar a nuestro país con un supuesto sistema vecino, pero eso es para deslegitimar y crear zozobra por temor al cambio, porque a pesar de que no se ha dado en Colombia, ésta no ha estado lejos de esa experiencia a pesar de que es un sistema capitalista y tenemos todos los recursos para tener mejor calidad de vida pero el sistema no lo ha permitido por su deplorable corrupción y aprobación de normas en detrimento de la sociedad civil. La estrategia consiste en llenar la conciencia de la gente con imágenes de un gobierno vecino para generar el odio, la indignación generalizada de la comunidad y con esto la desconfianza a todo el que plantea un cambio señalándolo como seguidores de éste, pero con el único objetivo de seguir consiguiendo el voto de los mismos para los mismos, para que quede oculto el discurso del miedo, la corrupción, la violencia, los desplazamientos, la desnutrición de niños, la pésima atención en salud, la desigualdad educativa y el pillaje de la casta política.

Nuestro país está en manos del bandidaje más horrible del mundo y diseñado para robarle, porque para la casta política el Estado es un patrimonio que ha hay que capturar a como dé lugar para sacarle el usufructo, este capitalismo es un capitalismo perverso y clientelista porque es la acumulación de grandes masas de dinero a través de las palancas del estado y de los contratos para su lavado ya que están aliados con fuerzas criminales que los protegen y en donde el discurso del miedo y el pago a los manipuladores de la información están a la orden del día.

el-fari-salsa@hotmail.com

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